jueves, 12 de abril de 2012

Sueños vacíos

Se acostó pronto

para soñar con un cielo canela,

un colchón sembrado de flores

y el rumor de poemas que acaricien su pecho.


Se durmió tarde

por el miedo a despertarse luego

y ver que no son reales sus sueños,

que la cama sigue vacía.


Creyó en promesas de una primavera

de colores con aroma a fresas,

de un café en el bar de la esquina

y pasear luego por la Plaza de Oriente.


Después de ilusión llegó su prima decepción

mientras él se marchaba despacio

en la melancolía de su piso

con el mismo silencio con el que ella

inundó la almohada de agua y sal.


Creyó en promesas de una primavera

de colores con aroma a fresas,

de un café en el bar de la esquina

y pasear luego por la Plaza de Oriente.


Aprendió que los sueños no se cumplen

y que soñar con lo irreal para luego despertar

era romper su corazón cada día un centímetro más.


lunes, 9 de abril de 2012

Te olvidé en La Toja

Primero un paso, luego otro
y entre medias un suspiro.
Se esconde el sol detrás de La Toja
para dejar paso a la luna llena.
La marea empieza a subir
borrando las huellas de mi triste caminar
como el tiempo borra el de tu amor.
¿Quién eres? ¿Qué fuiste?
Quizás hoy ya no importe,
dejaré los recuerdos en este puente
mientras vuelvo a O Grove.

Ruido. Sólo escucho ruido
en este ridículo bar.
Una caña en una mano
y en la otra el corazón.
De fondo una canción de Andrés Suárez,
"no te quiero tanto".

Noche de luna llena
y a mi lado hay un colchón
vacío de sentimientos,
lleno de alcohol.

Y de repente, al dormir,
me doy cuenta de que no sueño
con tu pelo, que ahora ya no estás.
Que las nubes que tapan la luna
no dibujan tu perfil.
Que ahora sólo pienso
en sus ojitos verdes de esperanza,
la dulcura de su piel bajo mis labios,
el caminar de sus dedos sobre mi espalda,
el calor de su cuerpo junto al mio,
el sonido de su boca suspirando,
el ritmo de nuestros corazones sincronizados.

Primero un paso, luego otro
y entre medias un suspiro.
Se esconde el sol detrás de La Toja,
y con él tu recuerdo.






lunes, 27 de febrero de 2012

No quedan sirenas

Llevo veintiún años navegando en mi barco a la deriva,

sin buscar un puerto fijo ni encontrar un embarcadero donde amarrar.

He visto playas con huellas en la arena, barcos sin capitán,

velas sin tela y yates en el fondo del mar.

He disfrutado de atardeceres, de acostarme con las estrellas

y estrellarme al amanecer. He pescado botellas

vacías de mensajes. He encontrado llaves de camarotes

que nunca llegaré a visitar.



Pero no quedan sirenas que besar, ninfas a las que amar,

tan solo hay delfines que vienen, juegan y se van.

Hay muy pocas aguas cristalinas para nadar,

a veces hay que conformarse con la oscuridad

sin saber a dónde irás o si llegarás.



He visto gaviotas volar y he envidiado su libertad.

He visto nubes reír y al cielo llorar.

He visto tu reflejo después de que lo rompieran las olas del mar.






miércoles, 22 de febrero de 2012

Menos de dos días

Desterrarte de mi vida, de mi alma, de mi mente.
Expulsarte hasta la estrella más cercana que no sea el Sol.
Borrar todos mis recuerdos de ti, como si no hubieses existido.

Olvidar el sabor de tu mirada, los colores de tu risa,
el calor de tus labios, la dulzura de tus caricias, las mentiras de tus "te amo".
Si acaso recordad que la importancia de un amor son menos de dos días,
los que tardaste en decir a otro, con los labios y sin palabras "quiereme".

Quiero coger tu supuesto amor y hacerle una autopsia
para descubrir todos tus engaños y saber así lo poco que importaba (menos de dos días).
No quiero odiarte, porque odiarte sería recordarte
y recordarte sería olvidar la palabra libertad...



( A la que siempre recordaré )




sábado, 18 de febrero de 2012

Arena y mar

Sin darme cuenta fui dando pasos y me perdí,


ya no distingo la verdad de la mentira, la sinceridad de la hipocresía,


el matiz de tus palabras y las palabras de tus gestos.


Confundo el verbo querer con el verbo amar.


Ya no sé que es juego y que real, que es posible y que es soñar.


Es tan fina la línea que separa la arena del mar...




Cada día un paso más sin saber la dirección,


sin saber cuál es la senda que persigo,


borrando las huellas para olvidar el camino.


Ya no sé si merece la pena descansar,


sentarme a esperar sin saber que llegarás,


cada vez estás más lejos, casi ni te siento.


El viento ya no trae tu aroma,


el mar tiró tu castillo de arena,


parece que el amor me gastó una broma.