Llevo veintiún años navegando en mi barco a la deriva,
sin buscar un puerto fijo ni encontrar un embarcadero donde amarrar.
He visto playas con huellas en la arena, barcos sin capitán,
velas sin tela y yates en el fondo del mar.
He disfrutado de atardeceres, de acostarme con las estrellas
y estrellarme al amanecer. He pescado botellas
vacías de mensajes. He encontrado llaves de camarotes
que nunca llegaré a visitar.
Pero no quedan sirenas que besar, ninfas a las que amar,
tan solo hay delfines que vienen, juegan y se van.
Hay muy pocas aguas cristalinas para nadar,
a veces hay que conformarse con la oscuridad
sin saber a dónde irás o si llegarás.
He visto gaviotas volar y he envidiado su libertad.
He visto nubes reír y al cielo llorar.
He visto tu reflejo después de que lo rompieran las olas del mar.
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