lunes, 27 de febrero de 2012

No quedan sirenas

Llevo veintiún años navegando en mi barco a la deriva,

sin buscar un puerto fijo ni encontrar un embarcadero donde amarrar.

He visto playas con huellas en la arena, barcos sin capitán,

velas sin tela y yates en el fondo del mar.

He disfrutado de atardeceres, de acostarme con las estrellas

y estrellarme al amanecer. He pescado botellas

vacías de mensajes. He encontrado llaves de camarotes

que nunca llegaré a visitar.



Pero no quedan sirenas que besar, ninfas a las que amar,

tan solo hay delfines que vienen, juegan y se van.

Hay muy pocas aguas cristalinas para nadar,

a veces hay que conformarse con la oscuridad

sin saber a dónde irás o si llegarás.



He visto gaviotas volar y he envidiado su libertad.

He visto nubes reír y al cielo llorar.

He visto tu reflejo después de que lo rompieran las olas del mar.






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